Connect with us

BEISBOL

AL BAT

Al Bat

El 714 de Aaron

Por Jesús Alberto Rubio.

Este 4 de abril, pero de 1974, Hank Aaron registró un momento histórico inolvidable al empatarle la marca de 714 jonrones a Babe Ruth:

Pero, antes de que llegara y rebasara la mágica cifra del Bambino, mire todo lo que sucedió, entre amenazas de muerte, al gran Henry Aaron:

El 21 de julio de 1973, contra Ken Bretton, de los Filis, alcanzó los ¡700 cuadrangulares!

Ese año, bateó .301, produjo 96 y dio 40 jonrones y fue en el penúltimo día de campaña, el 29 de septiembre ante Jerry Reuss de los Astros, cuando apantalló con su ¡713!

Hank Aaron ya estaba solamente ¡a uno del Babe!

Pero, comenzaron las amenazas de muerte:

Había dio en el inicio de la temporada de 1973 cuando Aaron tuvo una de las etapas más difíciles de su vida; prácticamente, se encontraba prisionero, acosado y solitario.

Para su propia seguridad, contaba con agentes secretos que le cuidaban al salir de los estadios. Incluso, no entraba por la puerta principal de los hoteles y su compañero de cuarto, Paul Casanova, con frecuencia le hacía comida en la habitación que ocupaban, donde siempre tenía una arma de fuego.

Le llegaban cartas de fanáticos deseándole suerte en su carrera hacia el récord sagrado de Ruth; otras eran todo lo contrario y hasta amenazas de muerte recibía. Guardaba la compostura y decía, “tengo un trabajo qué hacer. Cuando caiga el telón, mi carrera hablará por sí sola”.

Incluso a su hija en el colegio (Universidad Fisk) le llegó una carta amenazándola de muerte. También envió a una escuela privada a sus otros dos pequeños.

El FBI investigaba llamadas telefónicas y cartas que recibía; inclusive decidió protegerle con un guardaespaldas.

El 30 de septiembre, último día de la temporada del 73, más de 40 mil fanáticos fueron al estadio de Atlanta esperanzados en ver si alcanzaba la soñada meta.

En sus tres primeros turnos conectó sencillos y en su última oportunidad elevó al cuadro. Había que esperar la siguiente temporada. “Ahora lo que tengo que hacer para llegar, es mantenerme vivo”, expresó algo decepcionado.

Durante el invierno tomó las cosas con calma y esperó. Tres meses antes de la siguiente campaña, la compañía televisora Magnavox dio una conferencia de prensa en la ciudad de Nueva York, que lo había contratado para anunciar sus productos, a fin de sacarle jugo a al récord que iba a imponer.

Durante el desarrollo de esa campaña publicitaria, el mánager de los Bravos, Eddie Mathews, anunció que Aaron no jugaría en la primera serie en Cincinnati para que así tuviera la oportunidad de pegar su 714 en Atlanta, lo cual armó una gran controversia que sacudió a las Ligas Mayores.

Presión de Kuhn y el 714

El comisionado Bowie Kuhn intervino y exigió que Aaron estuviera presente en la serie inaugural en Cincinnati, ya que de no hacerlo, se tomaría como una afrenta al juego de beisbol.

En medio de la polémica, Aaron admitió que “me gustaría batear los jonrones 714 y 715 en Atlanta”.

Después de todo, tenía ocho años jugando en esa ciudad luego de llegar de Milwaukee (1966) y, naturalmente, quería que el gran momento llegara en casa.

Bravos aceptó la exigencia de Kuhn y Aaron abrió la campaña en el Riverfront Stadium de Cincinnati y, en su primera vez al bat, conectó en cuenta de 3-1 a las 2.40 PM su cuadrangular 714 contra Jack Billingham ante 52, 154 aficionados para empatarle el gran récord a Babe Ruth.

Por la noche, Mathews dijo que Aaron no jugaría los dos siguientes partidos y de nuevo Kuhn volvió a molestarse y después del segundo choque en que no vio acción, dio la orden de que saliera al campo. “Es una orden. No sabemos cuál será el castigo todavía”, dijo.

Aquel domingo 7 salió y en tres veces al bat se ponchó dos ocasiones y dio una rola al cuadro.

Todo estaba listo para el 8 de abril, en Atlanta.

Aaron era la principal atención del béisbol ya que iba por un récord sagrado.

Llegó el 715

Fue un lunes, a las 9.07 por la noche en el Atlanta-Fulton County Stadium (Georgia), con un clima frío, con viento y suave brisa, cuando el 8 de Abril de 1974 ocurrió el histórico jonrón 715 de Hank Aaron.

53,775 aficionados vieron de cerca el fin a la notable marca de los 714 cuadrangulares que Babe Ruth tenía en su poder desde 1935.

¡Qué momento para la historia…!

Aaron, entonces de 40 años de edad, en el segundo capítulo en cuenta de 3-1 recibió la base del zurdo Al Downing y se escucharon abucheos.

Sin embargo, Dusty Baker enseguida dio doblete y lo envió a home con la carrera con la cual superaba la marca de 2,603 anotadas que tenía como marca en la Nacional el gran Willie Mays.

Luego, en la cuarta, dejó pasar una bola mala y, a la siguiente, una recta para hacer el primer swing de la noche… y el jonrón que fue transmitido por televisión en todo Estados Unidos.

Fue un cañonazo de 395 pies entre left-center donde el jardinero Bill Buckner brincó pegado a la barda tratando en vano de capturarla ya que la pelota fue a caer al bullpen de los Bravos, donde el relevista Tom House cogió la pelota y se vino corriendo al plato para entregársela al nuevo Rey del Jonrón quien en esos instantes era aclamado y vitoreado por sus compañeros y público en general entre luces de bengala y la pizarra eléctrica que prendía y apagaba el número 715.

El cronista de los Bravos por televisión, Milo Hamilton, exclamó emocionado frente al micrófono inmediatamente cuando la pelota iba volando, “It´s gone!, es el 715…¡el beisbol tiene un nuevo campeón jonronero de todos los tiempos; este es Henry Aaron!

Habían pasado cuatro décadas desde el último jonrón de Ruth y parecía que nadie le iba a dar alcance. Ese año nadie había llegado a los 400 cuadrangulares; sólo Lou Gehrig aparecía en la lista.

En butacas especiales se encontraba la esposa de Hank, Billye, sus parientes, señor y señora Herbert Aaron; sus cuatro hermanos, así como la cantante Pearl Bailey.

Y cuando la recepción en home, entre de los peloteros y coache, estaba su señora madre, Estella. “Ahí estaba mi madre esperándome; no sé cómo le hizo para estar tan rápido en ese lugar”, diría emocionado Aaron. En tanto, sobre el terreno de juego, en el jardín, se encontraba su padre Herber, a punto también de celebrar en cualquier lugar el inolvidable momento.

El Alto Comisionado Bowie Kuhn, no estuvo presente; en su representación, envió a Monte Irvin para que entregara un reloj de oro a Aaron. Cuando mencionaron el nombre de Kuhn, se escuchó un fuerte abucheo.

El Comisionado sí asistió al juego cuando Hank Aaron pegó el 714, en Cincinnati. Pero esa noche Bowie Kuhn, atendió un banquete oficial en Cleveland, que inauguraba en casa la temporada.

Los Dodgers iban ganando 3-1, pero finalmente Atlanta triunfó 7-4.

Claro que el champagne corrió en el vestidor de los Bravos como si hubiesen ganado el campeonato entre peloteros y reporteros.

Y antes de que alguien preguntara algo, Aaron diría: “Se ha escrito que en mi último juego en Cincinnati no traté de batear para guardar el jonrón 715 y darlo en Atlanta. Sin embargo, es falso. Yo siempre he dado mi máximo en cada juego”.

Sammy Davis Jr., antes del cuadrangular, prometió 30 mil dólares a quien capturara y le entregara la famosa esférica, pero para House eso no importó. Realmente, como lo dijo, la emoción de dársela a Aaron fue lo más emocionante que pudo pasarle en su vida.

La pelota histórica que capturó Tom House, se encuentra hoy en el Museo del Turned Field de Atlanta. House fue un relevista que en ocho años tuvo 33 juegos, con 29 victorias.

Cuando Aaron daba vuelta al cuadro después de pegar el 715, recibió felicitaciones del segunda base Davey Lopez y el short Bill Russell y dos fanáticos saltaron desde la grada para acompañarle en su recorrido, a la altura del campo corto, saludándolo de mano y, a pesar de las amenazas, no tuvo temor alguno ante la presencia de esos muchachos.

El umpire principal lo fue Dave “Satch” Davidson, quien trabajó en la Nacional entre 1969 y 1985. El receptor era Joe Ferguson, de 27 años de edad y en su segunda temporada completa con Dodgers. El ampayer de primera fue Frank Pulli, aún activo desde 1972.

El primera base fue Steve Garvey, y en esa campaña sería nominado JMV por su .312 de bateo, 21 jonrones y 111 producidas. El tercera base de los Bravos, Darrel Evans, se encontraba en base en primera por un error. Ese año Evans lideró al circuito en bases recibidas (126).

Downing, en su carrera de 17 años en Ligas Mayores, lanzó para cuatro distintos equipos y apareció en tres Series Mundiales. (Antes, con Yankees en 1963 y 1964). Con N.Y., en 1964, fue líder en la Americana en abanicados y siete temporadas más tarde, tuvo 20-7 ya como Dodger. Terminó con 123-107 en ganados y perdidos.

Sin embargo, a Downing siempre se le recordará por lo que sucedió la noche del 8 de Abril de 1974, en que no se le vio preocupado de estar metido en el drama del jonrón 715.

“No estaré lanzando nada diferente; voy a mezclar mis lanzamientos y si cometo un error, no será ninguna desgracia”, había dicho antes del juego a los reporteros. Y en realidad, en ese partido Downing no tuvo ritmo en sus lanzamientos ni buen control.

Pero hay un detalle que no debemos dejar por un lado.

Según Aaron, ese jonrón no fue el más importante de su carrera. El siempre recuerda el que conectó en la onceava entrada frente a Billy Muffet, de los Cardenales, para asegurar el título los Bravos de Milwaukee, en la temporada de 1957.

“Este fue el No. 2”, dijo aquella ocasión.

Pero los telegramas seguían llegando en grandes cantidades al estadio de Atlanta; todo mundo lo felicitaba (no jugó el siguiente partido en que Bravos cayó 9-2 ante Dodgers) y 24 horas después del histórico momento, un satisfecho Aaron comentó:

Le doy Gracias a Dios por esto; siento que ya puedo relajarme; ahora espero tener una gran temporada”.

Y agregó:

“La mayoría de las personas no comprenderán la pesadilla que esto ha sido para mí. La historia se ha escrito y éste es el final. Ahora podré jugar tranquilamente”.

A través del tiempo, Aaron (81) ha tenido tiempo de reflexionar de todo lo que significó ese momento y más después del alivio que sintió tras haber recibido cartas de odio y amenazas racistas, además de ser el centro de atención de los medios de comunicación.

«A veces pienso en ello, y fue un momento que debí haber disfrutado y celebrado en grande», reconoció. «Luego miras hacia atrás y te das cuenta de que no fue así, porque había tantas otras cosas que estaban involucradas en la vida. Todas esas cosas de las que la gente hablaba, cosas detestables».

El récord de Aaron de 755 cuadrangulares fue superado en el 2007 por Barry Bonds, quien finalizó su carrera con 762 bambinazos y ha sido uno de los peloteros más cuestionados de la denominada Era de los Esteroides en Grandes Ligas.

Además, Aaron considera que su verdadera hazaña deportiva fue haber producido más carreras (2.297) que cualquier otro jugador en la historia de Grandes Ligas.

También fue llamado al Juego de Estrellas en 24 ocasiones y posee las marcas de todos los tiempos de extrabases y total de bases alcanzadas. Pete Rose y Ty Cobb son los únicos dos peloteros que conectaron más imparables de los 3.771 que Aaron dio, que siempre será recordado como el hombre que superó al Bambino.
[simpleviewer gallery_id=»609″]

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

More in BEISBOL