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FUTBOL

JUEGO LIMPIO: POR JORGE GÓMEZ

Juego Limpio: Por Jorge Gómez

-Historias de árbitros

-“Árbitro comprado”

-Companeros, no rivales

Hace unos días el entrenador del club San Pedro, Israel Chávez, quien tiene una larga trayectoria dirigiendo con éxito en equipos  juveniles y hace un par de temporadas al San Pedro de la Liga Urbana de Primera Fuerza, mencionaba que los árbitros necesitan el apoyo de los jueces auxiliares o popularmente llamados “banderas”.

El tema no es menor, seguido escuchamos a los entrenadores, jugadores y directivos su queja semanal de que el arbitraje fue “malo”, “tendencioso” o “comprado”, aducen sin ningún rubor los quejosos.

Es muy fácil hablar y ahora –escribir- en las redes sociales cualquier ocurrencia, insultar y acusar sin razón y sobre todo sin pruebas.

La objetividad se pierde desde el momento en que los “alineadores” que no entrenadores, buscan presionar al árbitro para que les marque con los conocidos gritos de “marcale bien” o “correle”, como si correr fuera sinónimo de lucidez y contribuyera a realizar un mejor trabajo.

Es común ver en cualquier cancha local, desde infantiles, juveniles, veteranos y hasta en partidos femeniles, como por cualquier jugada desde la banca se escuchan los reclamos y gritos para tratar de amedrentar, pensando que así pueden influir en los árbitros.

La mayoría de los árbitros no se dejan influir por los gritos o reclamos, y cuando alguno inicia sancionando partidos y no soporta la presión, no duran mucho y se retiran.

Por lo común, el árbitro está solo frente a 22 jugadores, banca, entrenadores y los seguidores, ya sean familiares o porra que también hace lo suyo, a veces son gritos groseros que en ningún lugar se les toleraría, ni en la peor cantina de mala muerte, pero que a un lado del campo o en las gradas, lo hacen con total impunidad y en la bola, donde nadie los identifica.

Sobre todo las inconformidades surgen cuando pierden un partido, la verdad, es difícil recordar que un equipo ganador se moleste con el árbitro, esto demuestra la falta de conciencia de muchos de los participantes en el encuentro.

El punto es que la familia del futbol, debe entender y comprender, que el árbitro está solo en un terreno enorme, donde tiene que tomar decisiones en fracciones de segundo y bajo el escrutinio de a veces –centenas- de miradas.

Él no se quiere equivocar, quiere hacer su mejor trabajo, que no significa que tiene que tratar de quedar bien con todos –porque mejor que se dedique a la política-, tiene una gran responsabilidad y la asume con gusto.

Sin árbitros o jueces no habría partidos, así de simple, esto lo deben de considerar todos, así como se debe respetar a los compañeros de juego o equipo contrario, -que no rival-, pues sin ellos tampoco tendríamos la hermosa oportunidad de divertirnos y jugar un partido de futbol.

La sugerencia de Israel Chávez, debería de tomarse en cuenta, hacer el esfuerzo económico para que en la Liga Urbana cuenten con “banderas”, pero no solo ahí, sino en la mayoría de nuestras ligas.

Se acabarían muchas discusiones y los jueces centrales estarían “arropados”, todos saldrían beneficiados.

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